El hombre con el miembr0 más grande del mundo. Le mide 80 centímetros y mat0 a su novia

Cuando la comunidad científica se enteró de este caso no lo podían creer; jamás habían visto algo parecido. Y con mucha razón, pues el joven keniata Sorence Owiti Opiyo sufre de algo nada común. Por increíble que parezca, el mal que le aqueja es nada más y nada menos que un pene gigantesco. Su miembro viril mide 10 veces más que el de un hombre promedio; y aunque muchos pensarían que el futuro que le espera en el mundo del cine para adultos es más que prometedor, la realidad de su vida es totalmente distinta. Para este muchacho africano, de tan sólo 20 años de edad, es muy difícil encontrar un trabajo estable y realizar todas las actividades que la gente “normal” hace con facilidad, pues el simple caminar por la calle le representa un gran problema. A pesar de que cualquiera podría pensar que es un orgullo tener un pene de gran tamaño, y que las mujeres lo seguirían como abejas a la miel, la idea es absurda; la vida de Sorence es completamente diferente. Para su desgracia, le es imposible tener cualquier actividad sexual; y aunque puede hacerlo, lo tiene prohibido por indicación médica. A los 16 años, cuando aún se estaba desarrollando, sostuvo relaciones con su novia, sin poder prevenir que su ya enorme pene le provocaría serios desgarres y la muerte. El problema del crecimiento desmedido de su miembro comenzó desde que tenía apenas 10 años de edad. Se presentó como primer síntoma una hinchazón extraña entre las piernas, seguida de dolores, por lo que su abuela lo llevó al médico. Los doctores no habían visto nada parecido en Kenya, y al no tener otro caso registrado en toda África, fue imposible que pudieran ayudarlo. El pene continuó aumentando de forma exagerada, a tal grado que Sorence tuvo que dejar la escuela, pues era víctima de burlas constantes de sus compañeros. Los familiares del chico, preocupados por su situación, presentaron el caso ante los medios de comunicación, esperanzados en recaudar dinero para someterlo a una cirugía que reduzca su miembro a un tamaño normal, y así deje de vivir la pesadilla que padece cada día. Esperamos que muy pronto pueda tener los medios económicos para costear la operación y se integre de nuevo a la sociedad, ya que la “maldición” que lleva entre las piernas lo aísla cada vez más.

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